Informe anual sobre las violaciones de los derechos sindicales

Libia

Población: 6.300.000 / Capital: Trípoli
Convenios fundamentales de la OIT ratificados: 29 - 87 - 98 - 100 - 105 - 111 - 138 - 182

La apertura diplomática y económica no se ha visto acompañada de progresos en cuanto al respeto de los derechos sindicales. Sigue sin haber sindicatos independientes, y todas las organizaciones de trabajadores existentes están estrechamente vinculadas al poder.

Derechos sindicales según la ley

Monopolio de la representación sindical: La afiliación a la central sindical General Trade Union Federation of Workers (GTUFW) es automática, aunque los trabajadores pueden optar por desafiliarse. Los sindicatos independientes están prohibidos. Los candidatos a puestos directivos en los sindicatos deben tener la nacionalidad libia.

Esta federación forma parte integral del sistema de "comités populares" característico de Libia. Según este sistema, las organizaciones socio-profesionales no serán toleradas a menos que apoyen el sistema político vigente. Los secretarios generales de la GTUFW, a todos los niveles de la federación, son invitados a ocupar de hecho un cargo a nivel de dichos comités, que constituyen las estructuras de base para apoyar el poder político central.

Negociación colectiva fuertemente restringida: El Código Laboral requiere que las cláusulas de los convenios colectivos estén conformes con los "intereses económicos nacionales". Esta disposición permite al Gobierno rechazar de antemano cualquier reivindicación que juzgue incompatible con sus opciones económicas y sociales.

Derecho de huelga – arbitraje obligatorio: Según la sección 150 del Código Laboral, la única condición para poder llevar a cabo una huelga legal es que se hayan agotado antes todos los procedimientos de conciliación y arbitraje disponibles, y la sección 176 impone penas de prisión o una multa a todo aquel que contravenga esa disposición. Los conflictos colectivos deberán remitirse al arbitraje obligatorio a petición de cualquiera de las partes o a discreción de las autoridades públicas, y el resultado de dicho arbitraje será vinculante para ambas partes en litigio. La OIT ha señalado que este sistema permite prohibir virtualmente cualquier huelga o poner fin rápidamente a una acción ya iniciada.

Derechos sindicales en la práctica y violaciones en 2008

Contexto general: El régimen del Coronel Muammar al-Gadafi, que ocupa el poder desde hace 40 años, salió de su aislamiento y volvió a incorporarse a la escena internacional. Las enormes reservas en hidrocarburos de que dispone el país tienen mucho que ver en esta recuperación de la actividad diplomática. En el plano económico, las autoridades siguen siendo, no obstante, extremadamente dependientes del precio del petróleo aunque intentan diversificar sus ingresos atrayendo inversores extranjeros. En marzo, para aplacar las tensiones sociales, Gadafi anunció su intención de transferir 3.500 euros a cada familia libia, como un medio para “redistribuir la riqueza”, pero a finales de año el dinero todavía no había sido desembolsado.

Papel de la central sindical nacional: La GTUFW ha declarado recientemente haberse independizado del Gobierno, y cambió su nombre, abandonando el término "productores" para subrayar que se trata de un sindicato de trabajadores/as. La dirección de esta central introdujo diversas enmiendas a sus Estatutos para que resulten conformes a los principios del sindicalismo independiente y democrático. Pero estos cambios deben someterse a la "legislación" durante el próximo "Congreso de los comités populares". De momento, sus estructuras no han cambiado, ni tampoco muchos de sus líderes.

La suerte de los migrantes: Las autoridades han indicado su intención de expulsar al millón de inmigrantes ilegales que residen en el país. Tras haber recurrido de forma masiva a mano de obra extranjera en los años 90, las autoridades se ven confrontadas actualmente al descontento de la opinión pública, que estima que los inmigrantes les quitan sus empleos y a las presiones de la Unión Europea, que quiere que Libia controle mejor sus fronteras para luchar contra la inmigración clandestina hacia sus propias costas. Paralelamente, en diciembre, las autoridades anunciaron su voluntad de acoger 500.000 trabajadores de Bangladesh para distintos proyectos. Tanto cuando se trata de medidas relativas a los migrantes ilegales como de proyectos donde se recurre a la mano de obra asiática, no parece que la GTUFW esté nunca asociada a las discusiones. En ambos casos, los sindicatos no están preparados para defender y organizar a estos trabajadores extranjeros.

Negociación colectiva: El Gobierno tiene derecho a establecer unilateralmente los salarios y puede incluso reducirlos, tal como lo ha hecho en repetidas ocasiones en el caso de los trabajadores de las aerolíneas nacionales. Así pues, en la práctica, no hay una auténtica negociación colectiva, ni a nivel nacional ni a nivel sectorial. En caso de conflicto, la central sindical interviene ante la dirección a fin de encontrar soluciones y concluir acuerdos específicos para cada empresa.

La GTUFW puede intervenir a nivel del "Congreso de los comités populares" para obtener incrementos salariales o ventajas sociales para los trabajadores/as. Pero la privatización y la creciente presencia de empresas extranjeras plantean una situación inédita, puesto que a partir de ahora los representantes de los trabajadores/as van a tener que negociar con nuevos empleadores en un contexto en que la intervención de los poderes públicos estará sin duda mucho más limitada.

Esto brindará a la GTUFW la ocasión de dar muestras de progresos concretos hacia la independencia de la organización, y de su capacidad para representar efectivamente los intereses de los trabajadores.