Informe anual sobre las violaciones de los derechos sindicales

Sudáfrica

Población: 48.600.000 / Capital: Pretoria
Convenios fundamentales de la OIT ratificados: 29 - 87 - 98 - 100 - 105 - 111 - 138 - 182

Quinientos obreros fueron despedidos, y poco después recontratados en las obras de construcción de un estadio de fútbol en Nelspruit. El recurso a la subcontratación, al trabajo temporal y a otras formas de trabajo precario sirven cada vez más de pretexto a los empleadores para vulnerar los derechos sindicales.

Derechos sindicales según la ley

Libertad sindical: La ley estipula la libertad de sindicalización. Todos los trabajadores y trabajadoras, a excepción de los miembros de la Agencia Nacional de Inteligencia (NTA) y el Servicio Secreto pueden afiliarse a sindicatos y están protegidos frente a despidos improcedentes. Los empleadores pueden, sin embargo, despedir a trabajadores/as en razón de "requisitos operativos".

Negociación colectiva: La ley establece el derecho a la negociación colectiva y ciertos derechos sindicales, como el acceso de los sindicatos a los centros de trabajo y la deducción en nómina de las cuotas de afiliación sindical. La ley contiene disposiciones para fomentar la negociación colectiva en las pequeñas empresas, así como entre los trabajadores a domicilio y los trabajadores/as de la economía informal. Los sindicatos pueden recurrir a los tribunales para obtener reparación en caso de despido injustificado.

Derecho a la huelga: El derecho de huelga se reconoce asimismo para todos los trabajadores/as, incluyendo los del sector público, siempre que no trabajen en servicios esenciales ni pertenezcan a las fuerzas de seguridad, pero este derecho se ve debilitado puesto que la ley permite a los empleadores contratar trabajadores de reemplazo durante las huelgas.

Derechos sindicales en la práctica y violaciones en 2008

Contexto general: Con el fuerte incremento del precio de los productos alimenticios y los transportes, las condiciones de vida de la población se han degradado aún más. Las empresas recurren cada vez con mayor frecuencia al trabajo temporal o a otras formas de empleo precario. En mayo, una ola de violencia contra los extranjeros estalló en los townships (distritos segregados) ocasionando decenas de muertos. En septiembre, el Parlamento designó a Kgalema Motlanthe como nuevo Presidente, tras la dimisión de Thabo Mbeki.

Presiones antisindicales: En enero, la Internacional de los Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM) informó que uno de sus afiliados, el sindicato de la construcción Building Construction and Allied Workers (BCAWU), estaba siendo objeto de ataques antisindicales por parte de la nueva dirección local del grupo Johnson Tiles. Según la BCAWU, los miembros del sindicato nunca son consultados por la dirección, se ejercen presiones para que dimitan y se han creado comités paralelos de trabajadores.

Quinientos huelguistas despedidos: En junio, más de 500 trabajadores fueron despedidos en Nelspruit por Mbombela Stadium Joint Venture, una empresa conjunta en la que están asociados el grupo francés Bouygues y la compañía de construcción sudafricana Basil Read. Los trabajadores estaban en huelga desde el mes de febrero, para reclamar mejores condiciones salariales. El sindicato National Union of Mineworkers (NUM) consiguió concluir un acuerdo con la dirección del consorcio empresarial y los obreros despedidos se reincorporaron a sus puestos de trabajo el 10 de julio.

Se deniega el reconocimiento sindical: El 17 de septiembre, los trabajadores/as de la cadena comercial Woolworths emprendieron una huelga para protestar contra la negativa de la compañía a reconocer la representatividad del sindicato South African Commercial Catering and Allied Workers (SACCAWU). En el transcurso de los últimos años, Woolworths había fragilizado considerablemente las condiciones de la mano de obra al optar por formas atípicas de empleo. El 24 de octubre se puso fin a la huelga y al boicot de sus productos, tras la firma de un acuerdo mediante el cual la empresa se compromete a aceptar el recuento de los miembros del sindicato por parte de una comisión pública.

Obstrucción a la sindicalización en las granjas: En el sector agrario, los empleadores se muestran generalmente hostiles hacia los sindicatos. Por ejemplo, cuando los sindicalistas tratan de afiliar a nuevos miembros, tienen que enfrentarse a los empleadores, que les prohíben la entrada a sus explotaciones agrarias, alegando que son propiedad privada. En los conflictos laborales, los empleadores cuentan en general con el respaldo de las fuerzas del orden.